Verlo ahí, frente a mí, fue como recibir una descarga eléctrica que recorrió todo mi cuerpo. El aire se volvió denso, y hasta el clima parecía imitar aquella tarde en que lo conocí por primera vez. Lo reconocí antes de que abriera la boca.
—Me gustaría encontrar a una señorita dispuesta a pasar el resto de su vida a mi lado. ¿Tienen algo así por aquí?
—Lo lamento, caballero. Esa clase de pedidos no solemos tenerlos en inventario. Tal vez pueda encontrarla en otro lugar.
Yo quería lanzarme a su