Sentí la mirada de Callum abrasándome, como un huracán acercándose. Su voz, áspera y acusadora, perturbó el silencio.
"¿Por qué me lo ocultaste?"
Sus palabras me impactaron, y el corazón me latía con fuerza. Retrocedí un paso, como si estar más lejos el uno del otro pudiera suavizar la pregunta. "¿Crees que lo estaba ocultando?" Mi voz sonaba tensa y forzada, pero no le permití ver cuánto me dolía oír esas palabras. "No te lo estaba ocultando, Callum." Estaba cuidándolo.
"¿De mí?" Arqueó una ce