"No esperaba que este lugar fuera tan... tranquilo", se dijo a sí misma, observando la primitiva cabaña. Las vigas de madera, la fragancia a pino fresco y la suave luz que provenía de los altos árboles del exterior le resultaban extrañas pero acogedoras. Apagó el teléfono, cortando así la conexión con el mundo que había dejado atrás.
Juniper se acercó a la ventana y contempló el enorme espacio verde. Quería sentir paz, pero el nudo en el estómago no se lo permitía. ¿Valía la pena? ¿Vas a dejarl