Juniper estaba sentada en la habitación oscura, con las muñecas doloridas por las cuerdas que las sujetaban. El hedor a hormigón húmedo impregnaba el aire, y el único sonido era el del agua goteando de una tubería rota. Su mente corría mientras buscaba una salida. Sentía la pesadez de la situación oprimiéndola. Los secuestradores la asumieron débil e indefensa, pero ella no lo permitiría.
Miró a su alrededor, recorriéndolo todo con la mirada rápidamente. Una ventana demasiado alta para alcanzar