Los dedos de Elias se cernían sobre el teclado, y la luz de la pantalla empeoraba aún más su rostro tenso. Había pasado horas revisando los archivos cifrados de Rhett, pero algo en su interior le decía que esto era más grande de lo que todos creían. Mientras descifraba línea tras línea de código, el sudor le goteaba de la frente mientras ensamblaba las piezas de la red que Rhett había establecido.
Una voz interrumpió su concentración cuando la puerta se abrió con un crujido tras él. "¿Sigues co