93. EL DESPERTAR
VICTORIA:
Me desperté sola en la cama; todo estaba oscuro. Solo escuchaba el zumbido de una máquina que no veía. Busqué a tientas mi teléfono para iluminar el espacio, pero no lo encontré. Caminé despacio hasta la sala en la que estaban las computadoras, que trabajaban solas. Miré alrededor buscando a Ricardo sin resultado. Observé una pequeña nota pegada en una de las pantallas; la tomé:
"No salgas de aquí, fui por comida."
La solté y me dirigí al pequeño baño en una esquina. Hacía mucho f