Donna y Julian eran un caso diferente, el siempre amable Julian no había podido convencer a la rebelde Donna. La estuvo invitando a citas y visitándola en el trabajo, a veces, recogiéndola en la universidad, pero la chica no quiso ceder, así que seguían jugando al gato y al ratón, mantenían encuentros casuales que se centraban exclusivamente en la cama y solo ocurrían cuando Donna así lo deseaba.
Sin embargo, Rebecca esperaba que su amiga bajara la guardia y decidiera aceptar al buen hombre, co