Capítulo 31

Rebecca decidió bañarse y perfumarse, se vistió solo con una bata de seda azul que contrastaba de maravilla con su blanca piel, dejó su cabello mojado y algo desordenado, se llenó de valor y se dirigió a buscar a su esposo en el despacho. Si este plan no le funcionaba, ella estaría en serios problemas.

—¿Estás muy ocupado? —preguntó abriendo un poco la puerta del despacho y asomando su cabeza sin atreverse a entrar del todo.

—Algo, pero dime ¿qué necesitas?

—¿Puedo pasar?

—Claro que sí, no nece
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