Rebecca simplemente no sabía qué decir, esto la tomó desprevenida, su corazón latía desbocado y una inexplicable sensación de felicidad se empezó a tejer en su interior, quería decirle muchas cosas a Charles, pero las palabras no salían de su boca así que solo sonrió.
Afortunadamente, la llegada del camarero con los platos suavizó la situación y se dispusieron a comer
—Esto está realmente delicioso. —La chica comía con muchas ganas y eso le causó a Charles una bonita sensación, al menos podía h