GABI
—¡Fue un éxito! —Khalid casi rebotaba en su silla cuando entré a su oficina—. La segunda cita, Gabi. Un éxito rotundo. Cenamos, se rio, la acompañé a su casa. Todo perfecto.
—¡Ese es mi alumno! —Le di una palmada en el hombro, orgullosa. Y algo más que no quise mirar de frente—. ¿Y entonces por qué tienes esa cara de "pero"?
—Porque hay un pero. —Se desinfló—. Debí besarla. Era el momento. Estábamos ahí, en su puerta, mirándonos… y no me atreví. Me quedé como un poste. —Se pasó la mano por