MARIANA
La casa se quedó en un silencio horrible cuando se fueron.
Las vi subir al auto que las llevaría al avión privado. Valentina medio dormida, sin entender bien por qué la abuela la cargaba y mamá no venía. Mi madre con la cara descompuesta, mirándome por la ventanilla hasta que el auto dobló la esquina y desaparecieron.
Y me quedé sola. En la casa de Omar Hamza. Del otro lado del mundo de todo lo que amo.
Pero están a salvo. Eso me repetí toda la mañana, cada vez que el llanto amenazaba c