MARIANA
—Nos vamos. —Entré a la habitación donde mi madre estaba con Valentina—. Ahora mismo. Haz las maletas.
—¿Y tu... y Zayed? —Levantó la vista—. ¿Ya no lo vas a esperar?
—Ya no me importa Zayed. —Y era casi verdad—. Ya no quiero hablar con él, ni con su padre, ni con nadie de esta gente. Solo quiero irme, ma. Quiero subirme a un avión con mi hija y contigo y no volver a pisar este país nunca. —Empecé a meter cosas en la maleta con las manos temblando—. Este lugar está lleno de locos. Todos