MARIANA
Estaba sentada en el borde de la cama con el teléfono en la mano y el número de mi madre en la pantalla.
Sin presionar llamar.
Llevaba diez minutos así.
¿Qué le digo?
"Mamá, me quedé en Dubái porque me voy a casar con un jeque multimillonario por contrato y no puedo decírtelo."
Claro. Perfecto. Sin problemas.
Suspiré.
La puerta se abrió sin que nadie tocara.
Levanté la vista.
Una chica joven entró al cuarto con una sonrisa enorme y una energía que yo definitivamente no tenía en ese mome