Como es de costumbre los fines de semana, Eduardo y sus amigos se fueron de fiesta a un lugar único y exótico para disfrutar de una noche loca y llena de sexo, como a ellos les encanta.
—¿Qué te pasa que hoy te ves diferente? —le interrogó uno de sus amigos.
—A mí no me pasa nada, no sé qué de diferente me ven. —respondió, pero en realidad sí, hasta él se siente muy diferente, y todo eso gracias a que está contento porque después de tantos años, ha encontrado a su chica soñada y lo mejor es que