Llevaron a la señora a que la revisara un médico. Ya eran dos veces que se desmayaba en menos de dos horas, eso era muy peligroso para su corazón que años atrás ya había sufrido un paro cardíaco.
El dolor de cabeza y las náuseas en Roldan ya sobrepasaban lo normal. Su padre lo obligó a someterse a revisión.
El doctor dijo que el medicamento que estaba tomando actualmente no era más que un sedante que le permitía al cerebro bloquear cualquier recuerdo.
—¡No puede ser, aquel maldito hombre lo ha