Sinceramente que yo me sentía incómoda en ese lugar. Así que, le pedí que volviéramos a casa. No esperaba que después no querría ni irme de allí.
—Cariño, ¿qué te pasa? estás muy rara desde que saliste de casa. Pensé que te emocionaría igual que a mí que tengamos una cena romántica como pareja, pero te veo apagada. ¿Acaso no te gusta el lugar tranquilo que escogí para estar solos?
Pregunta, lo noto un poco decepcionado. Accedí a quedarme, soy tan pendeja que me sentí mal por él.
Nos sentamos en