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Le pedí al instructor que me diera permiso de tomar por un momento mi teléfono para comunicarle a los míos donde me encuentro, pero ese viejo culero no me lo permitió.

Ja, pero es que él no sabe con quién se está metiendo, él me ve así todo descabezado e irreconocible, además yo me cambié de nombre, no di mi verdadera identidad, sino que una falsa que desde hace dos años tengo preparada para cuando me tocaba hacer negocios sucios, o tal vez solo por molestar a la policía y que ellos intentaran
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