Ahora estoy irreconocible, posiblemente ya he rebajado unas veinte libras desde que mi madre falleció, no duermo casi nada por las noches y no me alimento como debería de ser, ni siquiera tengo apetito, si como algo, pero es a la fuerza, cabalmente lo hago para no morir; aunque quisiera hacerlo de una vez por todas, pero luego pienso en mis hijos, yo presiento que así como yo he cambiado con su madre ellos también lo están haciendo conmigo.
Me duele en el alma porque en dos ocasiones les he esc