Eduardo no estaba en la habitación del hotel, había salido a hacer unas compras que necesitaba con urgencia. Bueno, más que nada es su computadora portátil que se le dañó y anda en busca de una nueva para reemplazarla y poder seguir minuto a minuto el progreso de sus negocios.
Es un hombre demasiado desconfiado y aunque ya ha comprobado que la mayoría de sus empleados están dispuestos a dar la vida en su empresa, aun así no se confía.
Su celular lo dejó olvidado en la cama donde durmió, no fue