—¿Ya regresó Olivia? —inquirió Zayden a su llegada a la villa.
—Aún no, señor. La señorita Olivia no ha vuelto a la propiedad —respondió Boby, uno de los empleados de servicio del lugar.
—¿A qué te refieres? ¿No ha pisado la casa en todo el día? —Zayden detuvo sus pasos en seco.
A través de los grandes ventanales, observó que en el exterior arreciaba una tormenta implacable.
—¿Cómo es posible que no haya vuelto? —murmuró, dando media vuelta con evidente frustración.
Clif, consciente de la profu