—Buenos días, señorita Olivia. El desayuno ya está servido —anunció la empleada que la recibió a su llegada al comedor.
Olivia contempló la mesa; lucía desolada, con un único servicio dispuesto para ella solo.
—¿A dónde fue Zayden? —indagó.
—El señor Zayden se marchó muy temprano esta mañana. Dejó la instrucción expresa de que usted desayunara antes de salir —explicó la mujer.
«¿Por qué Zayden se marchó sin previo aviso? ¿Acaso ya no es necesario que lo acompañe?», se cuestionó Olivia en su fue