—Señorita Olivia, ¿cómo está? —saludó Renata con una radiante sonrisa.
Olivia permanecía estática en su lugar, invadida por el nerviosismo y la confusión. Jamás imaginó que conocería a los padres de Zayden en una circunstancia como esta.
A su alrededor, el ambiente se tornó un hervidero de murmullos. Los invitados se lanzaban miradas y cuchicheaban al reconocer a Bastian y Renata, el matrimonio Sanders, cuya enorme influencia y popularidad en Suiza eran de conocimiento público. Al presenciar es