—Oliv, espera —dijo Zayden en cuanto descendieron del helicóptero en la azotea de un lujoso hotel. El plan era cenar en el restaurante de ese mismo establecimiento.
Olivia detuvo el paso y se giró hacia Zayden, quien estaba a su lado.
—¿Qué pasa? —preguntó ella.
—Tu tarea esta vez no será acompañarme como mi asistente —anunció Zayden, haciendo que Olivia frunciera el ceño.
—¿A qué te refieres? Entonces, ¿para qué me trajiste aquí? —inquirió.
—Quiero que actúes como mi novia.
¡Vuelco en el coraz