Mark revisaba su reflejo en el retrovisor del auto, asegurándose de que su peinado estuviera impecable. Karen, sentada a su lado, hojeaba distraídamente una revista de moda, aunque su expresión mostraba que su mente estaba en otro lugar.
—¿Segura que no necesitas algo más? —preguntó Mark, tratando de sonar casual, pero claramente ansioso por agradar.
Karen levantó la mirada, sorprendida por su tono amable.
—No, todo está bien.
Mark asintió y sonrió.
—Sabes, me alegra que estemos haciendo este v