La mañana siguiente, la casa de campo estaba envuelta en un inusual silencio. Kristen se levantó temprano, todavía inquieta por los acontecimientos de la noche anterior. A pesar de que Erik había decidido no cuestionarla, sabía que el incidente con Mark era una bomba de tiempo. Bajó al comedor, esperando disfrutar de un momento de calma antes de que la tensión familiar volviera a apoderarse del día.
Sin embargo, no estaba sola. Charles ya estaba allí, sentado en la cabecera con una taza de café