—¿Qué crees que estás haciendo, Sasha? —espetó Erik, tratando de mantener la voz baja para no llamar más la atención—. Estoy harto de tus impertinencias. Ya no quiero tener nada que ver contigo. Resígnate y haz tu vida.
—Erik, no hables así —respondió ella, con los ojos llenos de lágrimas fingidas—. Sabes que siempre hemos tenido algo especial. No puedes simplemente olvidarlo…
—Lo olvidé hace mucho —la interrumpió con frialdad—. Esto se acabó. No importa cuánto drama hagas.
Sin esperar respuest