Capítulo 123 - Se acabó.
-¡Adrian! ¡Detente! ¡Tú no eres como Daniel!
Pero Adrian no la estaba escuchando, estaba cegado por la ira y las ganas de deshacerse de ese estorbo, ese parásito que no solo había arruinado su vida, sino de todas las personas que estaban en su camino, como una enfermedad contagiosa que mataba todo lo que tocaba.
-¡Maldito! ¡Nunca más te vas a acercar a mi familia! ¡Voy a acabar contigo!- gritó escupiendo en el rostro ensangrentado del hombre que había dejado de luchar hacía varios golpes atrás.