148. La boda
148. La boda
A pesar de que era una de las bodas más esperadas del año, muchos se quedaron sin invitación, los novios habían decidido hacerlo todo más íntimo y era hora de la boda.
—¿Estamos listos? —dijo la abuela Hilda, acompañada de una asistente que la ayudaba con los imprevistos.
El trabajo de Janet era el de apagar el fuego que ocurra en cuanto a bebida, la niña de las flores, la música y todo aquello que requeriría su ayuda, así que era sencillo.
—Todo listo, señora Hilda —respondió J