Capítulo 38. Una condena silenciosa.
Emma esperaba impaciente en el pórtico de la casa a que llegaran los gemelos de la escuela. Había hecho un cartel con la palabra «Bienvenidos» en el medio y una serie de dragones alrededor que parecían más lagartijas con alas.
Lucas y Matt la habían retado a dibujar sola, sin la supervisión de ellos, así que se esforzó por hacerles aquel dibujo para recibirlos y sorprenderlos.
En ese instante escuchó el motor del auto acercándose y alzó el cartel. Los niños la miraron impactados por la ventanil