Capítulo 31. Una dura condición.
Liam llegó a la constructora un poco tarde de lo habitual, con el gesto serio y los pensamientos todavía revoloteando en torno a Emma, los gemelos y lo sucedido la noche anterior con su amigo en el estacionamiento.
Su primera acción, luego de enviar a sus hijos a la escuela en el trasporte, fue conversar con los vigilantes. Les dejó los datos de Marco, justificando que era un sospechoso que pudiese rondar la casa. Así ellos estarían más atentos.
Luego llamó a la empresa, para solicitar un chofe