Capítulo 28. Planes para conocerse.
El departamento de Lidia y Carla estaba impregnado con el aroma de la alegría tanto como el de la comida mexicana. Carla llevaba puesto un delantal de flores y un vaso de cóctel Margarita en la mano mientras sacaba del asador las tortillas para las quesadillas.
—¡Al fin llegaste! —exclamó la mujer al ver entrar a Emma con una bolsa de Nachos. Se abrazaron con efusividad—. Si te hubieses tardado más, empezábamos sin ti.
—No me lo habría perdonado —rió Emma, y tomó un bol para poner los Nachos.
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