Capítulo 29. El atacante misterioso.
Liam corrió al estacionamiento apenas le informaron lo que había sucedido con su amigo. Darryl se encontraba en el cubículo de descanso de los vigilantes, sentado en una silla sosteniéndose el costado con una mano y con un pómulo hinchado.
—¿Qué sucedió? —preguntó preocupado, y se inclinó frente a su amigo.
Darryl bajó la voz para hablarle en susurros, así los vigilantes no lo escuchaban. Esperaban afuera a la policía y a una ambulancia.
—Apareció un tipo. Era alto y algo musculoso, de ojos azu