Capítulo 15. Mantener las esperanzas.
Emma despertó gracias a la claridad de la mañana que se filtraba por las cortinas, cálida y suave, muy distinta a la penumbra fría que solía recibirla cuando vivió en Salem, con Marco.
Por un instante no supo dónde estaba, hasta que recordó el magnífico día que había vivido junto a los niños y Liam: las risas, las historias divertidas, las miradas, los gestos llenos de cariño… los toques sutiles que avivaban su deseo.
Un extraño bienestar la recorrió. Se incorporó despacio y entró al baño para