—¡Detente Bellini! —le ordeno en cuanto veo su intención de sacar su arma y apuntar con ella a Liza, esta se gira y nos observa con una sonrisa.
—Es hermoso este lugar —comenta señalando la foto en su mano.
—Lo es, cariño. Un día de estos te llevaré. —Ante esto su sonrisa se ensancha y asiente emocionada.
—¿En serio, bombón? Siempre he querido ir, pero sé que es sumamente difícil conseguir una entrada —responde un tanto desanimada.
—Sí, cariño, te lo prometo, pero ahora me gustaría saber, ¿cómo