Debido a la amenaza de Maritza decido abstenerme de ir al casino donde me encuentro con Lucrecia, no quiero que nada malo le suceda, pero después de otra semana sin verla la desesperación es mayor y esta noche decido buscarla.
Cuando llego al lugar me quedo un momento en la barra tomando una bebida cuando un tipo se acerca a mí y comienza a platicar conmigo como si fuésemos amigos de apuestas, esto por supuesto me toma por sorpresa, pero decido seguirle el juego.
—¡Luciano! Qué maravilla tener