En cuanto regresamos a la mansión, subo a ver a mis hijos —quienes duermen profundamente—, al parecer han estado un poco chillones, dado que no les gusta que me separé de ellos. Decido tomar una ducha rápida para luego acostarme con ellos, abrazándolos e impregnándome de su aroma y después de un rato caigo rendida.
Luciano
Han pasado varios días desde que vi a Lucrecia y aunque sé que es una mujer sumamente ocupada, mantenía la esperanza de encontrarla en la barra, esperando por mí, sin embargo