Esa noche, Magalí insistió en ser quien leyera el cuento antes de dormir. Coral, que no estaba acostumbrada a su presencia en este ritual, miró a Kisa en busca de aprobación antes de aceptar.
Magalí tomó un libro infantil y empezó a leer, exagerando las voces de los personajes para captar la atención de Coral. Pero Coral, en lugar de interesarse, parecía distraída, mirando hacia la ventana.
—Coral, ¿estás escuchando? —cuestionó Magalí, dejando escapar un tono impaciente.
Coral asintió rápidamen