C42: No soy de la misma clase que ustedes.
Marfil continuó su recorrido por la casa, fascinada y un poco abrumada por su inmensidad. Cada pasillo parecía un laberinto y cada habitación era muestra de un lujo desmedido. Le tomó mucho tiempo explorarlo todo: la cocina, la sala, los baños y hasta los rincones menos transitados, hasta que finalmente llegó al patio.
El lugar era amplio y estaba decorado con un gusto exquisito. Había plantas perfectamente cuidadas, una fuente que dejaba caer agua con un sonido relajante y varias sillas dispue