Al final, Kisa permaneció junto a Coral hasta que la pequeña se quedó dormida. Estaba acostada en la cama con ella, acariciándole el cabello con suavidad mientras la niña abrazaba a su peluche favorito. Coral respiraba de manera tranquila y profunda, hundida en un sueño plácido que parecía reflejar la seguridad que sentía al tener a Kisa cerca.
Royal había salido solo un momento de la habitación, y cuando regresó, encontró a Kisa inclinada sobre Coral, dándole un beso en la frente con ternura a