Royal y Kisa estaban juntos en su cuarto, disfrutando de un momento de tranquilidad después de un largo día. La luz cálida de la lámpara de noche iluminaba suavemente la estancia y el silencio compartido entre ellos era cómodo, casi reconfortante. Kisa, recostada sobre el pecho de Royal, deslizó sus dedos sobre su brazo, pensativa.
—Aún no le hemos dicho a Coral que estoy embarazada —resaltó.
Royal entrecerró los ojos, reflexionando sobre sus palabras. Luego, la miró con una pequeña sonrisa.
—¿