C202: Hay que hacer algo al respecto.
Las noches de Royal se convirtieron en una batalla constante. No todas las noches eran un tormento, pero al menos dos veces por semana la pesadilla volvía a envolverlo en su cruel abrazo. Era siempre la misma: la asfixiante oscuridad, el ataúd cerrado, la sensación de estar atrapado bajo metros de tierra, sin poder moverse ni gritar. Se despertaba de golpe, empapado en sudor frío, con el corazón golpeándole el pecho como si quisiera escapar. Y cada vez, Kisa estaba allí para calmarlo.
—Royal, e