A MERCED DEL DINERO. C9: Estoy muy interesado en ti.
Disfrutaron del paseo durante un par de horas más. Luego, regresaron al muelle. Todo el cabello de Marfil se había hecho un alboroto, así que se dispuso a acomodarlo.
—¿Necesitas ayuda? —Richard se aproximó a su rostro y comenzó a arreglarle el pelo.
Quería decirle que no tenía que hacerlo, pero su cuerpo se paralizó ante su roce y se dejó llevar por la extraña sensación que le provocó. Sus manos lucían muy varoniles, pero su toque era suave y delicado, nada torpe. Paseó sus dedos por sus mecho