A MERCED DEL DINERO. C89: Quiero que estés solo conmigo.
Marfil chasqueó la lengua y negó con la cabeza, dejando escapar una risa baja, casi divertida.
—Qué tonto eres, Lucas. Nunca te dejaría por algo así. Solo te dije eso porque estabas muy alterado y necesitabas calmarte, pero lo tomaste demasiado en serio.
—No podía tomarlo de otra manera.
—Ya olvídalo. No vale la pena que te martirices por algo que ya pasó.
Hubo un breve silencio en el que Marfil lo observó con intensidad, como si estuviera decidiendo cómo abordar la situación. Entonces, con un