A MERCED DEL DINERO. C261: No estás hecha para esto.
Marfil entrecerró los ojos con una sonrisa irónica. No porque le disgustara el comentario, sino porque le parecía extrañamente falso. Alexandro no la conocía, no sabía nada de lo que ella había sido antes, ni nada de lo que había hecho. No había estado presente en su etapa más cuestionable, así que su juicio le resultaba, como mínimo, apresurado.
—Bueno —dijo ella, encogiéndose de hombros—. Si eso es lo que quieres pensar de mí, está bien. Cada persona se forma un concepto distinto de los demás