A MERCED DEL DINERO. C245: ¡Entonces lárgate!
El rostro de Marfil se descompuso por completo. Los ojos comenzaron a humedecérsele sin remedio, temblorosos por la angustia y dolor que le recorría el pecho. Dio un par de pasos hacia Richard, tragando saliva con dificultad, como si estuviera tratando de ordenar las palabras antes de soltarlas, pero finalmente no pudo más y su voz se quebró.
—Richard… no lo puedo creer. ¿De verdad fuiste capaz de hacerme esto? ¿A mí? —susurró, con la garganta apretada y una expresión entre la incredulidad y la