A MERCED DEL DINERO. C244: ¿Por qué no quieres decirme la verdad?
Eran cerca de las ocho y media de la noche cuando Marfil escuchó el sonido de la cerradura girando y, casi al mismo tiempo, unos pasos entrando al interior de la casa. Reconoció el ritmo de la pisada: era Richard.
Después de toda la tarde esperando, al fin él estaba en casa. Ella se encontraba en la cocina, sentada en la mesa con los codos apoyados y los dedos entrelazados, como si intentara sostenerse el ánimo con las propias manos. Cuando apenas escuchó la puerta, se levantó y fue hacia el re