A MERCED DEL DINERO. C243: ¿Ahora también me vas a reclamar por eso?
Richard se dirigió lentamente a la cocina, descalzo, con el cabello mojado pegado a la frente. Al entrar, vio que Marfil estaba sentada a la mesa, con los codos sobre el mantel y los dedos entrelazados. Al notar su presencia, se levantó.
—Por fin terminaste —señaló con voz suave y una ligera sonrisa—. Ven aquí, te preparé algo sencillo, pero creo que te hará bien. Te ayudará a despejarte un poco más.
Richard se acercó con pasos lentos y se sentó frente al plato que ella había dispuesto para él,