Sabiendo que la persona frente a mí como humano puede darme una vida llena de comodidades sin siquiera trabajar y que físicamente, esta super bien. Decido recurrir a mi razón y alejarlo lentamente.
— Lo siento, señor Holftmann, pero usted no es mi tipo.
— ¿No soy tu tipo? — pregunta el señor Holftmann ofendido—¿No te gustan los hombres ricos, apuestos o qué?
— Lo siento, pero, así como usted tiene el derecho de decirme que me quiere, yo también tengo el derecho y puedo rechazarlo. Así que, víst