No había manera de calmar a Curthwulf o interceder por los empresarios que le habían mentido. Curthwulf, ya estaba lo suficientemente molesto por la traición de sus hombres, por lo que, una nueva solo llenaba más el vaso que ya había empezado a rebosar.
Bratt, como antes ni siquiera intentó detener a su hermano, sabía que eso solo iba a causarle unos huesos rotos que estaban bien así completos como estaban ahora. Por lo que, solo se agachó hasta el hombre que agonizaba.
— Te contaré un secreto