Dan no ha vuelto a salir en una semana, y ha llegado justamente el tiempo de dos eventos importantes con más rapidez de la esperada: la nueva sesión con el psiquiatra y la endemoniada tarde té a la que me comprometí.
Despierto con eso en la cabeza, incluso antes de abrir mis ojos en la cama, pero al hacerlo me encuentro con Damián a mi lado. Está observándome y acariciando mi cintura. El humor de Damián durante esta semana ha sido bastante silencioso y reflexivo. No hemos vuelto a pelear, ni na